La independencia de Kosovo divide a los medios

Por Miranda Simon

 Albanos de Kosovo levantan las banderas

Resulta interesante que Slate Magazine – una revista electrónica que, por la flexibilidad que le otorga su medio, puede ofrecer noticias con una variedad de puntos de vista – se haya limitado a publicar dos artículos acerca de la independencia de Kosovo, que sostienen un mismo argumento. Aunque no puede negarse que esté bien fundamentado, el razonamiento es abiertamente pro Estados Unidos. Por otro lado, debe tomarse en cuenta que este acontecimiento sucede delante de un telón de violencia e injusticia, cuyo autor prinicipal, innegablemente, fue Slobadan Milosevic, líder nacionalista serbio, por lo que, si es que los medios occidentales se atrevieron a criticar la decisión de la ONU, han procedido con cautela.

 Remitiéndose a la historia de Yugoslavia desde 1389, Christopher Hitchens y Anne Applebaum, establecen la legitimidad de Kosovo como gobierno autónomo, afirmando que Kosovo, en verdad, nunca fue reconocido internacionalmente como parte de Serbia por varias razones: Durante las guerras balcanas de 1912 y 1913, Serbia invadió a Kosovo, territorio que previamente formaba parte del imperio otomano, para recuperar el territorio por el cual pelearon y perdieron, en 1389. Aunque Kosovo era independiente en el momento de la invasión, la ex-Yugoslavia firmó todos los tratados con la nueva república de Turquía. Asimismo, Serbia tampoco se molestó en cambiar sus leyes internas para poder considerar a Kosovo una provincia de jure.

En 1974, Tito concedió a Kosovo nuevamente un alto grado de autonomía, la cual mantuvo hasta 1990, cuando Slobadan Milosevic la canceló. 

Los datos históricos iluminados tanto por Hitchens como Applebaum son convincentes – quizá hasta demasiado. “Usted puede acusarme de sobresimplificar esta cronología,” previene Anne Applebaum, “pero yo creo que, de cualquier manera, es correcto decir que el resultado final de de esta actividad – discriminación, purificación étnica, guerra – fue un desastre total para Serbia.”

Anticipa, al igual que muchos otros, que grupos étnicos que buscan independizarse, tomarán el ejemplo de Kosovo como precedente y buscarán una independización unilateral: “Los Abkazianos y Ossettianos del sur van a querer independizarse de Georgia, los Vascos y los Catalanes no ven porqué no deberían ser independientes de España, y quien sabe qué pasará en Chipre.” Pero luego minimiza el argumento al decir que Estados Unidos nunca se interesaría por estas minorías separatistas. Pero ambos autores están perdiendo de vista un punto de autocrítica muy importante.

En términos estrictamente prácticos, ¿no tiene Estados Unidos el mismo interés en Kosovo que en cualquier otra área? Kosovo no se encuentra estratégicamente posicionado para beneficiar los intereses militares o de petróleo de Estados Unidos (más bien, quizá los de Rusia, quien esta planeando junto con Serbia, la construcción de un oleoducto entre los dos países). Los intereses de Estados Unidos, pueden estar ligados a la mejoría de su imagen internacional o quizá, como argumentaría Chomsky, la desestabilización de países de la ex Unión Soviética, que todavía se encuentran bajo la influencia rusa.

“La mayor preocupación de los Europeos es el efecto domino entre regiones que se quieren separar en Europa. Esta es la razón por la cual España, Chipre, Grecia, Eslovaquia y Romania se han negado hasta ahora, de reconocer a Kosovo…” dice la revista alemana der Spiegel, “separatistas Vascos en España ya están hablado de una “solución ejemplar… mientras el portavoz de la minoría de Hungría viviendo en Romania describió a Kosovo como un ‘modelo’… Claro, ya saben muy bien que la decisión en el caso de Kosovo, no puede ser revertida. Se ha establecido un precedente.”

Con el grado de crítica que categoriza esta revista, se pregunta también si  Kosovo, ya independiente podrá subsistir, “el desempleo llega a 80 porciento en algunas regiones, el producto doméstico bruto per capita es de apenas $1,300,” asimismo, el mayor ingreso proviene de remesas, y con carbón, zinc y plomo como recursos naturales, no podrá hacer mucho para mejorar su intercambio comercial.

Los textos publicado en la revista Slate no toman en cuenta las consecuencias, internacionales o dentro de Kosovo, de una independiencia unilateral impulsada por la ONU y Estados Unidos – mucho menos, de las posibles intenciones detrás de esta acción tan controversial.  Prefieren enfocarse en una noción de nacionalismo y derechos de territorio que, en este momento, resulta poco práctica. Aunque es importante discutir la legitimidad de, tanto de la invasión de Serbia como la independencia de Kosovo, también es importante mencionar que este es el mismo discurso que llevó a que la invasión de Kosovo tuviera lugar.

 

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