Las barras: construyendo la identidad en el fútbol mexicano

La Sangre

Un día como “barrista”

Sábado 12 de abril de 2008. El reloj marca las 14:00 hrs. Me encuentro a la salida del metro San Antonio. Ahí quedé de verme con “Ever”, para enfilarnos hacia el Estadio Azul. Ever es un miembro de la barra “La Sangre”, a quien contacté por medio de un foro en Internet. A los pocos minutos llega, acompañado de su hermana. Nos reconocemos de inmediato, ya que el foro permite poner un avatar con la foto propia. Nos saludamos y nos dirigimos hacia el acceso 8 del estadio, que es por donde entra la porra local. Antes nos detenemos a degustar unos tacos de cecina en uno de los puestos que cada 15 días rodean el inmueble de la colonia Nochebuena. Una vez pagados los tacos, nos acercamos a la entrada, donde ya se reúne un buen número de seguidores azules. Por el momento, no hay enfrentamientos, puesto que la porra visitante debe ingresar por el acceso 19. Y es que este encuentro está catalogado por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal como de alto riesgo, pues se enfrentan dos de los equipos con mayor afición y prestigio en el país: Cruz Azul y los Pumas de la UNAM. Por esta razón, se encuentra desplegado un amplio dispositivo de seguridad, conformado por cientos de agentes y granaderos, con la misión de impedir los cruces entre barras en las afueras del estadio.

Ever me indica que nos aproximemos a un grupo de aficionados azules que están un poco apartados del resto. Son algunos de sus amigos-hermanos-compañeros de mil batallas de La Sangre. Ever se adelanta, les explica que yo también soy seguidor celeste y que estoy realizando un reportaje estudiantil. Al saber que no soy parte de un medio de comunicación masivo, que tantas notas y reportajes poco favorables han publicado sobre ellos y otras barras, los miembros de La Sangre se tranquilizan y me reciben de forma pacífica. “El Mai”, “el Huevo”, “el Chicoché” y “el Borolas” son sólo algunos de los integrantes de esta barra, a quienes me presenta Ever. A pesar de que se conocen entre todos los miembros de la barra, por ser locales se nos permite entrar en grupos de 10, a diferencia de las barras visitantes, quienes entran todos juntos y escoltados por un cuerpo de granaderos. Entramos con los barristas más cercanos a Ever, con quienes ha convivido más. Somos minuciosamente inspeccionados por la seguridad del Estadio, quienes se cercioran de que no portemos armas o armas potenciales, como cinturones, encendedores o palos de bandera. No hay ningún inconveniente -al haber sido prevenido por Ever, había guardado mi encendedor adentro de la cajetilla de cigarros-. Llegamos hasta nuestros lugares, donde ya se encuentran algunos otros barristas que saludan a Ever. Le pago el boleto, que le había encargado que me comprara para entrar con ellos. El reloj marca las 16:15, faltan cerca de 45 minutos para que el árbitro dé el silbatazo inicial.

El Estadio Azul no me resulta nada ajeno, pues lo visito desde los 12 años, cuando mi padre me llevó por primera vez a un partido de fútbol. Desde ese entonces, he asistido por lo menos a un par de juegos por temporada, ya que mi padre tiene acceso a boletos -es socio de la Cooperativa La Cruz Azul-, y me los proporciona cada vez que quiero ir. He festejado goles, he salido derrotado, he bebido cervezas y me he reído de las ocurrencias que dicen algunos aficionados, frustrados ante el mal funcionar de su equipo. Pero es la primera vez que estoy entre este “otro tipo” de aficionados. Ellos no van a ver el partido. No van a hacer un análisis crítico y objetivo del juego. Su misión no es otra que alentar al equipo. Se valen de cánticos, porras, banderas, tamboras, bengalas, todo lo necesario para que su equipo sienta su apoyo, y que el equipo rival se sienta intimidado. Por lo mismo, los enfrentamientos con las barras rivales son inevitables. El objetivo principal es despojarlos de sus “trapos” -banderas, mantas, bufandas, etc.-, lo cual resulta en una humillación en el ámbito barrista. Esto desde luego con frecuencia resulta en golpes, batallas campales, heridos y ocasionalmente muertos. En México todavía no se llega a ese extremo, aunque los índices de violencia como consecuencia del fútbol han aumentado considerablemente.

En lo que da inicio el partido, Ever me platica de su experiencia como barrista. A pesar de lo que se pueda pensar, muchos miembros de las barras son profesionistas. Ever es egresado de la UNAM, donde estudió la carrera de Contaduría Pública. Además de ejercer su profesión y alentar al Cruz Azul, es un DJ amateur, y mezcla música en algunos eventos privados. Pero de todas las actividades que desarrolla, la afición al fútbol es la que más le apasiona, la que más disfruta. Me explica que en su familia la mayoría son aficionados al Guadalajara, pero que desde pequeño simpatizó con la causa cementera. A lo largo de su vida -tiene 27 años- ha viajado por todo México y algunos países de Sudamérica, siguiendo al Cruz Azul. Estuvo en el Monumental de Buenos Aires cuando Cruz Azul enfrentó a River Plate en la Copa Libertadores del 2001. Viajó a Sao Paulo y amargamente vio como el Santos eliminaba a la Máquina en la Libertadores del 2003. Ha visitado prácticamente todos los estadios de Primera División del fútbol mexicano -le falta ir al Víctor Manuel Reyna, en Tuxtla Gutiérrez-, y al igual que yo, ha festejado goles y ha sufrido derrotas. Sólo que vivimos nuestra pasión por el fútbol y por el Cruz Azul de manera diferente. Yo sigo al Cruz Azul de manera individual, ya sea viendo los partidos por televisión, o sentado en una butaca en el estadio. Ever es parte de un sentimiento colectivo, en el que se hace un verdadero sacrificio -económico y emocional- por el equipo, en el que todos los miembros de la barra se vuelven uno. Me comenta que en el torneo pasado, cuando visitaron Cancún para enfrentar al Atlante en la vuelta de los cuartos de final, un joven a quien apodaban “el Calaca”, falleció al meterse al mar sin saber nadar. A pesar de que no eran grandes amigos, su muerte le afectó mucho, y mermó también el espíritu de la barra como grupo. Me cuenta también que tienen una relación amistosa con algunas barras, como la de Santos y la de Pachuca, mientras que las batallas más encarnizadas se viven contra la barras del América, los Pumas y Tigres -la Monumental, la Rebel, y la Libres y Lokos, respectivamente-. Para Ever, y para prácticamente toda La Sangre, los medios de comunicación los han difamado y han puesto a la opinión pública en su contra. Él afirma que su sentimiento, su verdadera motivación para pertenecer a una barra, es el amor a un equipo. A pesar de que su equipo esté perdiendo, o esté teniendo una mala temporada, los fieles barristas siguen ahí, al pie del cañón, cantando hasta perder la voz, brincando y sufriendo ante la impotencia de en verdad hacer algo para ayudar al equipo. Afirma que la barra a la que pertenece no se destaca por ser violenta, y que sólo agreden a otras barras -jamás a aficionados comunes- cuando son agredidos primero.

Estamos en medio de la plática cuando los jugadores saltan al campo. Después de la foto oficial, da inicio el juego. Al momento de jugarse el partido, ambos equipos viven situaciones dispares. Cruz Azul lucha por dar alcance al Guadalajara y al San Luis en el grupo 3, y llega con buenos ánimos después de haber ligado 2 victorias consecutivas ante Puebla y Jaguares de Chiapas. Por su parte, Pumas está sumido en la irregularidad, y no gana desde hace 5 partidos, cuando derrotó al Morelia en Ciudad Universitaria. Fiel a mi costumbre, permanezco sentado analizando el partido, viendo que podría mejorar el Cruz Azul, pero resulta difícil cuando estás en medio de un grupo de personas que brincan y cantan, por lo que me pongo de pie y trato de seguirlos. Ever comparte conmigo algunas de los cánticos de la barra, que a decir verdad me suenan muy similares a los que he escuchado de otras barras, pero igual canto. Al minuto 18, el delantero paraguayo del Cruz Azul Pablo Zeballos abre el marcador. Si el festejo estando en plateas o en un palco es ruidoso, en la barra lo es mucho más. El estruendoso grito de gooooool llena mis oídos, pero no me molesta. Es una nueva sensación, nunca había vivido así un gol. Cuando Gerardo Torrado se hace presente también en el marcador, marcando el 2-0 diez minutos después, la experiencia se repite. Llegamos al medio tiempo, y mi corazón late con rapidez. Unos minutos después de haber comenzado el segundo tiempo, Pumas recorta las distancias mediante Ignacio Scocco, pero no le es suficiente. El resto del partido transcurre sin ninguna novedad, con llegadas poco claras de ambos equipos. Al final, el árbitro decreta la victoria celeste, y el júbilo estalla en La Sangre. Debo reconocer que éste distó mucho de ser un buen partido, sobre todo considerando los equipos que se enfrentaban, pero al verlo desde otra óptica, como experiencia fue memorable.

Salimos del estadio con rapidez, ya que tanto la seguridad del estadio como la pública instan a los aficionados celestes a salir antes, para evitar enfrentamientos con una frustrada afición universitaria. Afortunadamente, no hay ningún incidente a la salida, puesto que aunque ha vencido el Cruz Azul -y la afición de Pumas era más numerosa-, el arbitraje no ha incidido en el resultado del partido. Me despido de Ever y de su hermana, y les agradezco por haberme introducido a este nuevo mundo, pues me han ayudado a ampliar mi visión sobre la afición en México. Quedamos de vernos en otra ocasión, tal vez en la Liguilla, para vivir nuevamente un partido de fútbol como barrista.

Lo que se cree sobre las barras

El fenómeno de las barras en México tiene sus orígenes a finales de los años noventa, cuando la directiva del recién ascendido Pachuca decide traer al país a algunos miembros de barras de clubes argentinos como Racing Club de Avellaneda y Rosario Central, con el propósito de crear un grupo de apoyo para su equipo, y hacerlo de manera más original. Hasta ese entonces, en México no sabíamos de barras, sino de porras. El ambiente en los estadios era más familiar, y los brotes de violencia eran mucho más esporádicos. Así es como se formó la barra Ultra Tuza, la primera barra como tal del fútbol mexicano. Otros equipos, al ver este nuevo tipo de folclor, decidieron también incorporar a algunos barristas sudamericanos dentro de su afición e ir creando sus propias barras. Surgen así la Rebel (Pumas), la Monumental (América), la Legión 1908 (Guadalajara), la 51 AKD (Atlas), la Perra Brava (Toluca), la Libres y Lokos (Tigres) y la Adicción (Monterrey). En un principio, resultaba novedoso ver a este tipo de grupos de apoyo, que no dejaban de alentar y cantar durante todo el partido, siguiendo a su equipo a todas partes. Este nuevo fenómeno trajo consecuencias en diversos aspectos del fútbol, pero particularmente ha afectado la seguridad y la violencia como consecuencia.

La Monumental

Culturalmente, las barras trajeron consigo toda una terminología. La propia palabra “barra” sustituyó a las tradicionales porras mexicanas. Un aficionado ahora es un “hincha”; un aficionado que no vive el fútbol con pasión es conocido como un “pecho frío”; cuando alguien alienta a su equipo todo el día se dice que tiene “aguante”. Términos sudamericanos que fueron adaptados rápidamente al léxico de la afición mexicana. Los cánticos en su mayoría son adaptaciones de cánticos de clubes sudamericanos, como el famoso “Vamos América” que proviene del Talleres de Córdoba argentino, o el “Cómo no te voy a querer”, creado por los aficionados del Colo Colo en Chile. Muchos de estos cánticos surgen también como alteraciones de las letras de canciones de grupos de rock del cono sur, como Los Auténticos Decadentes, los Fabulosos Cadillacs o los Pericos. Si bien, en general hay aspectos comunes latinoamericanos, los aficionados mexicanos no han aportado prácticamente términos, cánticos u otros gestos hacia la afición de Latinoamérica, aunque probablemente esto se deba a que el fenómeno es relativamente reciente en México. Pareciera que culturalmente, se ha dado una especie de “sudamericanización” -o “argentinización”, principalmente- en nuestro fútbol. Esto tal vez sea consecuencia de la tendencia hacia la globalización que existe, aunada al constante roce que se tiene con clubes sudamericanos con las participaciones mexicanas en torneos como la Copa Sudamericana y la Libertadores.

El aspecto que se ve afectado de manera más dramática y negativa es el de la seguridad y la violencia. Los estadios mexicanos de fútbol solían ser escenarios para la convivencia familiar y para un entretenimiento sano. La aparición de las barras ha tenido como consecuencia un incremento en la violencia tanto adentro del estadio, como en sus alrededores. A inicios del año pasado, la Federación Mexicana de Fútbol prohibió el acceso a barras visitantes en los partidos, medida que con el tiempo fue olvidada, y se le volvió a permitir el acceso a las barras visitantes, con un supuesto aumento en los cuerpos de seguridad. Los incidentes no han disminuido -en el partido mencionado anteriormente, el Cruz Azul – Pumas del 12 de abril de 2008, miembros de la Rebel agredieron con piedras el camión donde venían los jugadores y cuerpo técnico del Cruz Azul, rompiendo un cristal y lesionando al auxiliar técnico Benjamín Galindo-. En mi experiencia personal, pude observar como en un Cruz Azul – América del 2003, integrantes de la Monumental irrumpían en los palcos, despojando de sus pertenencias a los aficionados que se encontraban en ellos. Muchas barras se han convertido en un nido de delincuencia, donde el robo, el asalto a mano armada, la venta de drogas y las golpizas son prácticas comunes. La directiva del Club América fue acusada en su momento por albergar entre sus aficionados a miembros de la Mara Salvatrucha.

Sin embargo, no todas las barras tienden a la violencia. La Perra Brava, barra del equipo Toluca, se ha caracterizado por ser una de las más pacíficas del fútbol mexicano, esto debido al apoyo que la directiva, encabezada antes por Rafael Lebrija, les otorgó, así como una constante comunicación con los dirigentes de esta barra. La misma La Sangre, a pesar de haber protagonizado algunos incidentes menores, tampoco es considerada una barra violenta, aunque aún así la directiva cementera se ha desvinculado por completo de ella. Este hecho no ha influido en que la barra participe en actos delictivos o violentos, sin embargo es digno de mención que barras respaldadas responsablemente por la directiva de los clubes a los que apoyan, tienen una menor tendencia a delinquir.

La identidad creada por el fútbol

Cada club de fútbol tiene su respectiva filosofía, que se ve reflejada en su estilo de juego, en las acciones de su directiva y en su propia afición. Antes, las aficiones solían ser estereotipadas según esta filosofía. Así, se creía que la afición del América era de la clase económicamente pudiente; que los cruzazulinos eran profesionistas en su mayoría; los aficionados de Pumas eran universitarios y que clubes como el Atlante y el Guadalajara eran más cercanos al pueblo. Sin embargo, con el correr de los años, hemos visto que las aficiones son cada vez más diversas y abarcan a grupos sociales y culturales diferentes. Es posible ver como aficionados del mismo club a un médico que habita en una zona residencial y a un taxista que vive en una vecindad. Hombres y mujeres de diferentes niveles socioeconómicos y que viven en diferentes ciudades pueden ser aficionados del mismo equipo. Sin embargo, en algunas ciudades se tiende a apoyar al club o a los clubes locales. En Monterrey la afición se divide entre Rayados y Tigres; en Hidalgo el Cruz Azul y el Pachuca se reparten aficionados. El caso del Distrito Federal y de Guadalajara es curioso, ya que en la capital el equipo con mayor afición es el Guadalajara, mientras que en la Perla Tapatía son más los americanistas. Esto nos demuestra que la identidad “futbolera” no tiene tanto que ver con regionalismos o con niveles socioeconómicos, sino con la filosofía y valores que transmiten los clubes y con la que los aficionados se identifican. Muchas veces la afición se transmite por herencia familiar -como fue mi caso-; en otras ocasiones la propia familia origina un sentimiento de rebeldía que hace a una persona apoyar a un equipo diferente o antagónico a del resto de su familia. A veces las amistades influyen en escoger a un equipo, y también se dan casos de apoyo esporádico a clubes en sus momentos de éxito -lo que se conoce en el argot futbolero como ser un “villamelón”, término adaptado y apropiado del lenguaje taurino-.

Al pertenecer a una barra, la identidad colectiva se exacerba; el sentimiento de unión y de búsqueda de un logro común -el éxito del equipo- son factores de motivación para que la gente asista puntualmente a los estadios. Los miembros de las barras invierten tiempo y dinero (aunque a veces son apoyados en este sentido por las directivas) para ser parte de un grupo, para elevar su sentido de pertenencia. El fútbol, como para otras personas puede ser la música, la moda, la ideología política o alguna otra afición, es un tema común que los apasiona y los integra. El problema radica cuando se cree que sólo se puede pertenecer a un grupo por ser aficionado a un partido en particular, lo que resulta en un enfrentamiento contra quienes apoyan a otro club. No es necesario ser miembro de una barra para mostrar este tipo de intolerancia, pero es cierto que los barristas tienden más a tener discusiones, disputas o incluso peleas con aficionados de equipos rivales.

Conclusión

Las barras son un fenómeno presente en nuestro fútbol, con consecuencias positivas y negativas. Cuando las barras son numerosas y fieles -constantes en su apoyo al equipo-, al propio equipo le benefician deportiva y económicamente. Sin embargo, es necesario que las directivas de los equipos a los que apoyan se involucren, que tomen responsabilidad para con su afición y que en conjunto con la sociedad y los funcionarios de seguridad pública, fomenten el apoyo a un club como una actividad sana, que no implique violencia, y que al mismo tiempo se tenga un mayor control sobre quiénes son los que entran a los estadios. El fútbol como tal es una actividad deportiva, sana y en la que se desarrollan valores humanos. El ser aficionado a este deporte no tendría por qué ser diferente.

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26 Respuestas a “Las barras: construyendo la identidad en el fútbol mexicano

  1. Pingback: Futbol Argentino Mexicano y espanol » Las barras: construyendo la identidad en el fútbol mexicano

  2. Buenome parece q tu investigacion no es de lo todo corecta

    soy un miembro activo de lo q se puede considerar la primera barra brava mexicana

    la barra 51 del club a tlas q al lado de la barra rebel de pumas surgimos en el 98 y nosotros somos las primeras barras bravas no la ultra tuza

    me gustaria poder tener una conversacion con tigo un dia para platicar el punto de vista de una verdadera barra

  3. a disculpa mi coreo es

    tayson_1988@hotmail.com

  4. me parece un buen trabajo yo estuve ese dia ahi junto a la barra la sangre y se siente increible toda la emocion en ese momento siempre he querido pertenecer a una barra asi pero pues soy de GTO y existen largos km de distancia de el estadio azul casa del equipo de mis amores a`pesar de eso y de la fuerte lluvia estuve ese dia alentando con todo a mi equipo

    buen trabaja carnal

  5. ESTAS EN LA BARRA DEL VENDAVAL CELESTE ES UN ORGULLO POR Q LO SIENTES EN TU CORAZON COMO UN SENTIMIENTO VIVA GARCILASO CARAJO CELESTE AUMQ TE CUESTE CUSCO

  6. Christian Maldonado

    Hola: leí este “muy buen artículo” que escribiste acerca de las barras bravas en nuestro futbol, quiero mencionarte que yo también estoy haciendo un trabajo acerca de este fenómeno, pero en mi caso, es con enfoque histórico, soy estudiante de la Licenciatura en Historia de la FES Acatlán de la UNAM.

    Tienes mi correo en este mensaje que te pongo, me gustaría que tuvieramos una charla debido a que creo que podemos sacar mucho jugo cada uno de nuestros trabajos académicos, espero tu respuesta y una vez más, te felicito por tu trabajo. Un abrazo.

  7. Christian Maldonado

    Si no tienes acceso a mi correo, te lo dejo aquí: rebelpunk_fca@hotmail.com.

  8. yo te voy a decir algO!! no puede ser estO!! como te atreves a decir q el cruz azul tiene una barrA!!! las barras no solo se caracterizan por la fiebre de pazion q desbocan en las tribunas si no tambien el acompañar al equipo en las buenas y en las malas te estoy hablando de todo el tiempo que lloraste por perder la finaL!! de cuando cantas dentro del estadio se te a salido una lagrima por el simple hecho de alentar a un equipo!! te invito a que un dia visites CU para q te des cuenta de la verdadera aficion que se vive ay dentrO!!! te dejo mi correo a mi me gustaria enseñarte la verdadera barra brava de mexicO!! ivan.martinez@seccionamarilla.com

  9. Muchas deficiencias lo que hablas de la sangre.
    Debiste haberte acercado con alguien de peso especifico en la barra, no con un desconocido que NO TIENE NI PUTA IDEA DE LO QUE PASA ACA.
    Dudo que sea viajero y mas que haya estado en cancun el tal “ever” tanto asi que “el calaca” no existe…Mi hermano (Malafacha) merece respeto y no andar en boca de cualquiera, solo la linea 1 lo sintio, el nucleo de la barra los que convivimos con el dentro y fuera de las canchas, muchos se colgaron de su desceso para agarrar famita.
    Si algun dia regresas a la barra espero ahora si te acerques a la gente de peso y no a peleles sin nombre.

  10. Pues una pena tu articulo, fallas para la disuqe barra de Cruz Azul, se ve en el primer parrafo (icluyendo algunos comentarios de abajo) que no saben absolutamente nada de BARRAS BRAVAS, en una verdadera barra TU no hubieras entrado ni con permiso del papa (jajaja). Sin afan de ofender (a ningun miembro o barra), todos sabemos quien es el mas grande y con mas antiguedad.

    Desde ni;o tu lo vas a ver…la amrgura llevan en la piel…muchas copas (UDS) pueden tener..no una barra como LA REBEL…

  11. Hola muy buen trabajo pero cres q me puedas ayudar a ser parte d la sangre azul????
    te dejo mi correo carlangascm19@hotmail.com ojala y si me puedas ayudra
    gracias!!

  12. jose daniel castro fereyra

    hola me lamo daniel y quiero ser parte de la pora de el equipo de mi corazon osea el cruz azul crees q puedas ayudarme quiero apoyar al equipo mas grande de Mexico

    mi correo es ronaldo.fosi@yahoo.com

  13. Que pésimo articulo, la verdad creo que te falto sustentar o citar muchas cosas que mencionas y no porque sepa algo del cruz azul en ralidad me importa muy poco el equipo y mas su barra, lo increible es que escribas que el c.a. tiene gran afición, cual afición ni siquiera pueden llenar un cuarto de estadio.

    Y respecto al otro tema creo que si no sabes lo que es vivir y pertencer dentro de una barra brava es muy dificil que puedas tener un buen criterio.

    Te dejo el link de un verdadero espacio critico.

  14. o lo q le a hece fata de su porra muchos integrantes como antes y yo digo le sss va ir mejor con essssssssoopp

  15. Ey muy buen trabajo, claro que con sus cositas, pero es muy bueno el intento.

    Quiero decirte que a mi me toco ser de los fundadores de la Ultra Tuza, la primera barra del país pesele a quien le pese, porque ni Atlas ni Pumas tenían las características que nosotros impusimos, pues esos vulgares nacos lo único que hacían era coordinar mentadas de madre, nada que ver con lo que es una barra de futbol. No tenían canticos, trapos ni saltaban ni nada de eso, así que no anden de hocicones queriendo tener una paternidad que al menos en este país es del Pachuca… así que chavos, están chavos…

    Y para quienes quieran saberlo, la Ultra Tuza nació con “El Chino” un hincha argentino que dirigia la barra del Saprissa. Cuando vieron Fassi y Martinez como apoyaban por alla, decidieron contactarlo y nos citaron a decenas de aquellos chavos que teniamos entre 15 y 25 años en 1996 en el Poliforum de Pachuca, cercano al estadio, mediante un anuncio en El SOl de Hidalgo. Acudimos unos 200 y alli nos explicaron en una primera junta de qué se trataba una barra y que pretendían de nosotros. Ahi El Chino, y Carlos, un barrista de la U, nos enseñaron algunos canticos a los chavos que estábamos allí… luego hubo una segunda junta a la que fueron más chavos, y el día del partido nos regalaron una camiseta muy modesta, nos situaron en la tribuna sur, éramos más de 600, y nos pusimos a cantar, nos organizaban con un megafono, y así empezó la historia de las barras en México, con la primera y única barra ultra tuza. Fue un 25 de enero de 1996 si mal no recuerdo, vean los diarios. Ese dia el Pachuca venció al america 1-0 con gol de Martelotto, cuando las gallinas andaban en plan invencible, con sus morenazos Biyick y el otro que no recuerdo como se llamaba. Así inicio la ultratuza, y hasta nuestros días seguimos.

    Poco despues, como se quejaron algunos aficionados de que ese dia entramos gratis, se decidio credencializar a los de la barra para tener mejor control de la barra… recuerdo que llegamos a ser casi 5 mil… eramos el furor nacional… así que mis estimados, no se hagan bolas, así empezaron las barras en México, y el resto de la historia ya lo saben, empezaron a surgir el resto, pero como todo esto es un fenómeno, todos reclaman paternidad, nomas que tranquilos, porque lo de la ultratuza esta super documentado y somos referente para muchas cosas felizmente…

    Sin embargo, cada que tres barras en particular hacen estupideces: Rebel, Monumental y Libres y Locos, nos achacan sus tarugadas los televisos y siempre siempre culpan a los tuzos de esos desmanes, cuando acá al menos nunca hemos tenido uno grave gracias a Dios, mas bien esas barras cuando nos visitan vienen a crear problemas.. pinches indios mal amansados.

    La mejor parte de las barras, con todo y todo, es que cambiaron una modita trasnochada y de weba del siquitibum, que algunos trasnochados quieren que vuelva ese tiempito cursi, solo que la historia avanza, e integrar una barra es una pasion bien entendida y una fiesta en el tablon, gane, empate o pierda tu equipo… estás para apoyar a tu equipo en las buenas, las malas y las peores, y divertirte en la tribuna… nada mas que eso…

    Quienes piensen que es factor para fomentar la violencia, estan completamente equivocados o mal informan e inventan, pues no por unos desadaptados nos quieran poner en mal o como delicuentes a todos quienes integramos una barra, sea la que sea… por eso hay unos que otro idiota en la TV a quien deberian quitarle el microfono porque nomas dicen puras pendejadas… verdad televisos?

    Sé que se van a poner pendejos dos que tres porque les estoy tirando la neta y no ando de bocon ni inventando como el tayson, asi que adelantadamente chinguen a su madre a esos mala leches putos y arriba los Tuzos

    Saludos a todas las hinchadas, esta es la verdadera historia, como diría el Brozo, dr las barras en México

  16. pff
    la neta muy mal el “reportaje” q hiciste de la sangre en primera ningun wey iamado calaca murio en cancun x respeto no voy a poner el nombre del camarada caido… en segunda eso de grupos de 10 en 10 tambien es una mamada… y en tercera las unica amistades que llegamos a tener fue con la banda del rojo la cual ya no existe… con el frente rojinegro y con la lokura 81 de ahi en fuera no hay mas.. con la ultra tuza tuvimos varios pedos

    fuera de eso me parecio mejor el reportaje

    pero informate bien chavoo

    te dejomimail pa cualqier duda o aclaracion

    fernando_226712@hotmail.com

  17. esto es mentira,,,,, la sangre no tiene amistades con santos ni pachuca…..puras mamadas

  18. Me gustaria pertenecer a la sangre azul como puedo estar en sus lineas para apoyar a la supr maquina

  19. Pues inicialmente es un buen intento . . .
    Claro es dificil manejar un criterio imparcial, sobretodo cuando de pasiones se refiere, lo que si me parece mal es manejar conceptos como verdades absolutas, es cierto que algunas barras nacieron de albergar a gente de sudamerica, pero no todas concretamente, mencionaste a la adicción y la monumental, ambas surgieron de chavos inconformes que en la grada querian un cambio, por cierto entre ellos profesionistas, que conocian la cultura sudamericana y por ello la adaptaron, luego, te falto investigar mas a fondo sobre las barras en apariencia pacificas, como la Perra Brava, que siempre fue para lucir (como hasta ahora) a los mandamases pri – istoricos, algo que en algun tiempo intentaron con la ultra tuza, la de dorados. . . y lo mas importante, NO TODO EL PROBLEMA ES DE LOS “BARRISTAS” te falto decir que el gobierno muchas de las veces hace que la violencia aflore, con policias hostigadores, trato de presidiarios a quienes vamos al estadio y pesimas estrategias de seguridad (GAS LACRIMOGENO Y REVENTADORES), así como el comploteo para “poner servidos” a los fanaticos rivales ante las gentes de casa . . .

  20. arriba la legion queretana cabrones arriba las chivas pinche bola de pendejos y la sangre jajajaja la sangre es roja idiotas q nombre tan mas pendejo jajajajajajajajajajja si se pudo chivas el 8 partido ganado awebo

  21. arriba la legion queretana cabrones arriba las chivas pinche bola de pendejos y la sangre jajajaja la sangre es roja idiotas q nombre tan mas pendejo jajajajajajajajajajja si se pudo chivas el 8 partido ganado awebo

  22. Heh am I honestly the first comment to your awesome read!

  23. Entrevista de Seleccionado Mexicano Ante el siguiente Partido Muy Buena, Esta demasiado interesante que opinana nuestro jugadores

  24. es uno delos documentales mas buenos kk e leido me gusto ajala agan mas documentales similares a este

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